El ratón y el gato
Mírame a los ojos y dime de una vez qué sientes. Te evito y te necesito. Me evitas pero me buscas. Lo veo, aunque no te miro. Tú callas, me ignoras, yo a ti más. Pero estás ahí, pero estoy ahí. Con esta situación, me parece imposible llegar a ti nunca. A ti te parezco imposible. Además, sé que no puedes. Pero yo tampoco. A veces cierro los ojos e imagino que nuestros labios se unen en un largo beso. Luego vuelvo a la realidad. Y te vuelvo a ignorar. Levanto la mirada, y tus ojos, que me miraban, buscan otro lugar donde posarse, para simular ignorarme.
Siempre simulamos que disimulamos. Así jamás pasará nada. Somos tan iguales, que jamás podrá pasar nada.



