Estancada
De repente, llega la asfixia: me pides que te acompañe a una boda.
Ya van tres a las que no voy. Lo sé, no te ha sentado bien. Tampoco te sentó bien cuando me preguntaste si tú eras el amor de mi vida y te contesté que eso no existe.
Ni cuando te dije que no quiero una hipoteca en estos momentos de mi vida.
Tampoco te hizo gracia cuando te dije que los niños, si no son míos, me encantan.
Sé que el problema es mío pero te empeñas en seguir ahí. Por eso te quiero, porque siendo tan complicada como soy, sigues queriendo estar a mi lado.
Supongo que algún día, seré normal...




Comentarios sobre Estancada
No te preocupes, ya acuden "los normales" a las bodas por ti.
Sigue en la otra orilla ;o)